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El Método AlerClinic: así trabajamos para que vuelvas a tolerar tus alimentos

El Método AlerClinic: así trabajamos para que vuelvas a tolerar tus alimentos

No creemos en prohibir un alimento para toda la vida. Te contamos, paso a paso, cómo buscamos que tu cuerpo vuelva a reconocerlo como algo bueno.

Cuando alguien descubre que tiene una intolerancia alimentaria, la respuesta más habitual que recibe de la medicina convencional es siempre la misma: elimina ese alimento de tu dieta, para siempre. Es una solución lógica, pero también, si lo piensas bien, una rendición. En AlerClinic partimos de una pregunta distinta: ¿y si en lugar de evitar el alimento de por vida, pudiéramos ayudar a tu cuerpo a volver a reconocerlo como un aliado?

Tres pasos, un mismo objetivo

Nuestro tratamiento no busca esconder el problema, busca ir a su raíz. Y para eso trabajamos en tres frentes:

  • Borrar la información errónea que quedó grabada en tus células.
  • Desbloquear el meridiano afectado mediante estímulos electromagnéticos.
  • Reprogramar el sistema para que vuelva a reconocer el alimento como bueno, no como una amenaza.

Dicho así puede sonar abstracto, así que vamos a bajarlo a tierra: tu cuerpo, en algún momento, aprendió a interpretar un alimento concreto como un peligro. Nuestro trabajo consiste en ayudarle a desaprender esa asociación, del mismo modo que se puede desaprender un mal hábito, pero a nivel celular y energético.

¿Cuánto dura el tratamiento?

Cada cuerpo y cada intolerancia son distintos, pero como referencia, la mayoría de los tratamientos se resuelven entre 7 y 10 sesiones, dependiendo del tipo de intolerancia y de su grado. Las sesiones se realizan una vez por semana y duran aproximadamente 40 minutos. Nada de maratones interminables ni de visitas diarias: un ritmo pausado, pensado para que tu cuerpo vaya integrando los cambios sin prisa.

Seguro, indoloro y compatible con cualquier otro tratamiento

Es importante que lo tengas claro desde el principio: este tratamiento no tiene ningún efecto secundario. Es indoloro, no invasivo para el cuerpo, y se puede compaginar sin ningún problema con cualquier otro tratamiento médico, farmacológico o terapéutico que estés siguiendo. No sustituye a tu médico, lo complementa.

Así es tu proceso, consulta a consulta

En la primera consulta hacemos una evaluación inicial a través de un test de sensibilidad neuromuscular, un test kinesiológico, que nos permite entender qué está afectando realmente a tu cuerpo. Es una prueba indolora y nada invasiva: tú no notarás más que el propio contacto de la evaluación.

A partir de ahí, ordenamos las intolerancias detectadas por prioridad y comenzamos a trabajar sobre ellas una a una. En cada sesión intermedia aplicamos el estímulo electromagnético correspondiente al meridiano bloqueado y volvemos a testar la respuesta muscular, para confirmar que el bloqueo se ha liberado antes de avanzar al siguiente punto.

En las últimas sesiones hacemos una revisión global: volvemos a testar todos los alimentos que en su momento generaron una reacción, confirmamos que la reprogramación se ha mantenido, y te acompañamos en la reintroducción progresiva de esos alimentos en tu día a día. El objetivo final no es que dependas de nosotros, sino que vuelvas a comer con normalidad y sin miedo.